4 de julio de 2017 “XXI Congreso Confederal Ordinario”
“XIV Congreso Confederal Extraordinario”

(Ex FATI)
Corría el año 1941, y el mundo estaba envuelto casi totalmente en esa hecatombe que fue la Segunda Guerra Mundial, desatada cuando muchos países salían trabajosamente de lo que fue la crisis económica iniciada en los últimos meses de 1929, con la caída de la bolsa de Wall Street en Nueva York, que llevó al hambre y a la miseria a centenares de millones de personas, incluso a la Argentina. Esto fue conocido como «la gran depresión y crisis económica de la década del 30».

En la Argentina, en esa década, la situación de los asalariados no solamente era dificultosa en alto grado, donde casi no existían derechos escritos legales (ley 9.688 de Accidentes de Trabajo; 11.544, de Jornada de Trabajo y 11.729, de Indemnizaciones. Las dos primeras, eran de aplicación en general a los trabajadores y la última fue hecha para los empleados de comercio, solamente). Lo poco y muy limitado que existía, era de escasa aplicación real y dependía de dos factores claves: uno, que las provincias hubieran adherido por ley a la aplicación de estas leyes en sus territorios, y la otra, que en caso de controversias, debía dirimirse en la justicia, pero en los tribunales ordinarios del fuero civil o de comercio, según el caso, pues no existían los tribunales de Trabajo.

Tampoco existían los convenios colectivos de trabajo para la mayoría de las actividades y entre los pocos que habían, estaba uno de los gráficos nucleados en la vieja ex Federación Gráfica Bonaerense, o sea, de aplicación sólo en la Capital Federal. En concreto, cada empresa aplicaba sus propias condiciones laborales y su tabla de salarios (se decía «éstas son las condiciones de la casa...»). En ese estado de cosas que apenas resumimos aquí, sin entrar en otros detalles jugosos que hacen a la historia del movimiento obrero argentino, un puñado de compañeros concibieron el proyecto de organizar una federación nacional que involucrara a todos los sindicatos gráficos existentes a esa fecha en varias provincias de nuestro país. Muchos de ellos eran de reciente fundación, entre los años 1940/41 y sólo unos pocos tenían una antigüedad mayor, como los casos de Córdoba, Chaco, San Nicolás, Mendoza, Pergamino y Tucumán. Otros habían sido fundados pero, o no pudieron mantenerse por el clima hostil reinante (totalmente antisindical y con persecuciones policiales) o estuvieron vegetando hasta caer en la inanición.

Se lanzó desde Buenos Aires, una campaña de promoción con un afiche grande (74 x 110) cuyo lema era «Por una vida mejor», preanunciando el Congreso Constituyente de la FOGA —Federación Obrera Gráfica Argentina—, para los días 8 al 12 de julio de 1941, impreso en rojo, con fondo azul y textos con el blanco del papel, donde se destacaba el dibujo de tres obreros vestidos con el clásico jardinero y camisa, de aquel entonces, recortados sobre papel impreso de páginas del «Obrero Gráfico» (en nuestra sede se conserva, enmarcado, un ejemplar único donado por el compañero Julio C. Di Jorgi, delegado constituyente en 1941 por el Sindicato Gráfico Platense, en su condición de ex Secretario General, fallecido a los 101 años de edad).

Los hechos salientes de la ex FATI

Lo que sigue es una síntesis apretada de los hitos o hechos más salientes de la azarosa vida de la FATIDA, en la que varias veces cayó y se volvió a levantar.

1941: El 8 de julio, con la presencia de 49 delegados titulares y 4 suplentes, en representación de 28 sindicatos de 13 provincias y 2 territorios nacionales, se instaló el Congreso Constituyente en Capital Federal, en el viejo local de la calle Moreno 1467, sede de la ex Federación Gráfica Bonaerense (edificio vendido y demolido en 1968).

Los sindicatos fundadores presentes fueron 24 y los delegados representantes en la fundación alcanzaron a 46. Silvetti y Cabral de Tucumán, Diluca de Santiago del Estero, Viel de Catamarca, Leyra de Jujuy, Lizarraga de Salta, Galeano de Corrientes y Reyes Luna de Paraná. También estuvieron presentes Martínez de Santa Fe, Zabala de Resistencia, Frutos de Sáenz Peña, Escobar de Concepción del Uruguay, Antúnez de Misiones y Suárez, Gaveta y Cámara de Rosario.

Desde el centro del país y Cuyo estuvieron Sosa Avendaño y Blanco de Río Cuarto, Cabrera de San Justo (Córdoba), Mansilla y Céliz de Córdoba capital, Ortiz y Lasso de La Rioja, Falanti y Pina de San Juan, González y Bracamonte de Mendoza.

En tanto, desde la provincia de Buenos Aires participaron Gigena y Puplo de Pergamino, Testa y Rodríguez de Bahía Blanca, Di Jorgi y Fernández Leys de La Plata y Fabris de Trenque Lauquen.

Los representantes de Capital Federal fueron Leiva, Romeo, Díaz, Cucagna, García, Mir, Artola, Stordeur, Vaccaro, Marota, Ribas y Luna.

• La mesa Directiva estuvo constituida por Sebastián Marotta, como Presidente (de Capital Federal); Luciano Cámara, Vicepresidente 1º (Rosario); Tomás González, Vicepresidente 2º (Mendoza); Secretarios: René Stordeur (Capital Federal), Carlos J. Céliz (Córdoba) y Julio Leyra (Jujuy).

• Asistieron también 15 delegados fraternales de otros oficios y 2 delegados gráficos de Montevideo (Uruguay). Hay una foto histórica con todos los congresales.

• Los congresales discutieron y resolvieron el primer estatuto que rigió con sentido federalista a la ex FATI.

• Se acordaron varios temas importantes en diversas propuestas e iniciativas, incluyendo la creación de la «Bolsa de trabajo» y la «Caja Nacional de Resistencia», aparte de fijar lineamientos y recomendaciones para la mayoría de los problemas específicos del gremio y generales del país. Cabe destacar que se pensó en un sistema previsional para la futura jubilación de los trabajadores gráficos.

• El 12 de julio, culminando el Congreso Constituyente, se eligió el primer Comité Central, cuyo Secretario General fue Sebastián Marotta, al cual le cupo la responsabilidad de conducir la flamante Federación Argentina de Trabajadores de la Imprenta (FATI).

1943: Se convocó al Primer Congreso Ordinario para los días 7 al 10 de julio, en la ciudad de Córdoba. Se presentó la primera memoria y balance correspondiente al período 1941/1943.

• Debido a la revolución del 4 de junio de 1943, el congreso fue suspendido hasta el año 1945. Hubo una prórroga del mandato de los miembros componentes de la directiva nacional por consulta hecha a todas las filiales.

 

1945: El anexo de la primera memoria indica que «desde abril de 1943 a enero de 1945, nuestras filiales han promovido 41 acciones reivindicatorias, de las cuales 27 victoriosamente culminadas y 14 en vías de cristalizar en otros tantos triunfos, sin registrarse una sola derrota».

• Renovaron sus convenios de trabajo con el siguiente detalle: Federación Gráfica Bonaerense, 4; Federación Gráfica Rosarina, 5; Gráfica Cordobesa, 7; Tucumán, 2; Santiagueña, 2; Santa Fe, 1; Mendoza, 1; Bahía Blanca, 1 (diarios). También los sindicatos de Tres Arroyos, Azul, Mar del Plata (renovación), Bell Ville, Pergamino (renovación), Tandil y el Chaco.

• Se encontraban en trámite de negociar convenio las filiales de Jujuy, Córdoba (diarios), La Plata, San Nicolás, Victoria y Concepción del Uruguay, Zárate, Chivilcoy, Balcarce, La Rioja, Corrientes, San Juan y Paraná.


Marzo: Se realiza en la ciudad de Córdoba el primer Congreso ordinario entre los días 28 al 31 de ese mes. La memoria registra interesantes aspectos en sus diversos títulos, entre los cuales están «Sindicatos desaparecidos», «Sindicatos reorganizados y nuevas filiales». Respecto de lo primero, se admitieron las «afiliaciones directas» de compañeros que querían mantener su sindicalización en el gremio.
• El primer ejercicio 1941/1943, dejó un superávit de $ 988,31. El cierre a fines de 1944, en cambio, dejó una pérdida de $ 813,78.

• El primer Congreso ordinario aprobó plenamente la labor realizada hasta el momento y todo el contenido de la memoria y balance y el «complemento» de la misma.

Se reeligió en general a las filiales y miembros componentes del primer Comité Central, antigua denominación que se usaba en algunas organizaciones obreras, tomado seguramente de otros antecedentes nacionales y de gremios del exterior.

1949: Por la discusión de un convenio colectivo de trabajo en la Capital Federal, ante la cerrada negativa patronal, hubieron varias asambleas, que en definitiva derivaron en una gran huelga, que se inscribe en la historia del gremio gráfico. Se produjeron detenciones y encarcelamientos de decenas de militantes, que enardecieron los espíritus, creando una gran crisis que derivó en la caída de la dirección de la FGB, encabezada por José Dursi. Luego es intervenida por la CGT que designa a Cecilio Conditi como interventor.

• Esta situación llevó a tener serias consecuencias sobre la FATI, la cual tuvo que trasladar su sede a Rosario, quedando la Secretaría General durante un año a cargo de Carlos Gabeta, Secretario General de la Federación Gráfica Rosarina.


1950: Por las convulsiones y enfrentamientos políticos —que en aquel entonces en nuestro gremio tuvieron enorme y dolorosa repercusión—, terminó en los hechos en la inanición de la FATI, pues sus dirigentes se encontraban abocados fundamentalmente en los problemas de Capital Federal y los componentes del interior no tenían facultades, ni mayores medios, para proceder a tomar otras iniciativas que hubieran puesto a la FATI en mejor situación para continuar su funcionamiento.

En ese año se funda la Federación Gráfica Argentina (FGA), con la base de la ex Federación Gráfica Bonaerense y 31 sindicatos gráficos del interior del país.

Esta nueva entidad vino a reemplazar en los hechos a la FATI, como consecuencia de la realidad política implantada por el gobierno constitucional del peronismo (no viene al caso aquí una mayor referencia del desenvolvimiento de la FGA, pues esta entidad cambió el sistema de filiales autónomas, las cuales pasaron a ser Seccionales). Ver datos en el libro “Historia de los Gráficos Argentinos”, pág. 377 a 400.

• Se obtiene el primer convenio colectivo de alcance nacional (Nº 138/50), el cual cubrió a todos los gráficos del país, tanto en el sector obra como en los diarios. Ello produjo un enorme beneficio, pues le dio a la mayoría de los trabajadores del interior la herramienta para defender sus legítimos derechos, a través de sus sindicatos, en especial a los más chicos y alejados. Se estableció el 7 de Mayo como el “Día del Gráfico”. En 1954 se inauguró la Colonia de Vacaciones propia en Bialet Massé (Córdoba).

1955: Con motivo del levantamiento armado de septiembre de ese año que derrocó al gobierno del presidente Perón, toma la sede un comando armado que obligó a la renuncia de toda la Comisión Directiva de la F.G.A., cuyo Secretario General era Francisco Cardilo, todos de compromiso peronista. El comando citado estuvo encabezado por Antonio Aragón y Ulises Barrera, quienes luego se constituyeron en Comisión Directiva de facto, hasta que el gobierno designó como interventor militar al capitán (E) J. Douglas Price. Posteriormente hubieron otros dos interventores militares.


• 1956: Conflicto grave y huelga general: al no haber acuerdo con las patronales en la parte salarial, se resuelve en Buenos Aires primero y adhieren prontamente las filiales del interior una huelga general en los dos sectores (obra y diarios). En los diarios que no salieron por veintiún días, se arregló por gestiones (y presiones) del gobierno de facto.

En el sector Obra, siguió el conflicto hasta los cuarenta y cinco días en el que se logró un acuerdo no del todo satisfactorio, pero había cansancio por ese conflicto. Fue una lucha muy dura y sacrificada. También fue la última huelga general tan larga que abarcó al gremio gráfico de todo el país.

1957: Un grupo de ex dirigentes de la FGB y de la FATI, que habían conformado una Comisión Asesora de la Intervención, gestionaron y obtuvieron la convocatoria de un Congreso que denominaron «Reconstituyente de la FATI». El mismo a partir del 6 de julio, con 81 delegados titulares, sesionó en la Colonia de Vacaciones de los Gráficos, sita en Bialet Massé (Córdoba), como Congreso Nacional Extraordinario de la Federación Gráfica Argentina, en representación de las siguientes seccionales: Arrecifes, Bahía Blanca, Capital Federal, Catamarca, Córdoba, Chacabuco, Corrientes, Jujuy, La Plata, La Rioja, Mar del Plata, Mendoza, Paraná, Pergamino, Sáenz Peña, Rosario, Resistencia, San Nicolás, San Juan, San Luis, Santa Fe, Salta, Santiago del Estero, Tandil, Tres Arroyos y Tucumán. A propuesta de Santa Fe presidió Sebastián Marotta, el cual fue designado por aclamación.

Se vuelve a retomar el Estatuto federativo original, con pocos detalles de adecuación. Por el mismo, Capital Federal se vuelve a reservar la mayoría del Comité Central y la totalidad del Secretariado Nacional.

• Convenio: Ante una propuesta de Capital Federal de dejar en libertad de acción a los sindicatos para negociar los convenios, el Congreso resuelve «mantener el convenio único y nacional». Buenos Aires se abstuvo.

Cambio de denominación: Por gran mayoría de votos se aprueba retomar el título de Federación Argentina de Trabajadores de la Imprenta (FATI).

Se eligió por gran mayoría de votos, un nuevo Comité Central, el cual distribuyó los cargos de la siguiente manera: Secretario General, Sebastián Marotta; Prosecretario, Luis Danussi; Secretario de Actas, Riego Ribas; Tesorero, Antonio Mucci; Protesorero, Francisco Grela. Vocales titulares: René M. Stordeur, Agustín García, Julio C. Di Jorgi, Ovidio Fernández, Ramón José Rey, Edmundo Quiroga, Humberto Rodríguez y Carlos J. Céliz.


1960: Se renovó el convenio de trabajo único nacional, el cual llevó el número 143/60. Personería gremial: El ministerio le otorgó a la FATI, con el número 366/60, lo cual le dio prestancia jurídica. Se cumplieron los primeros 20 años de vida llena de dificultades, para nuestra Federación (no hubo festejo alguno).
• Unidad sindical: Por una buena iniciativa de un grupo de gremios y sus dirigentes, que incluyeron a la FATI, con el compañero Riego Rivas a la cabeza, por resolución del 3er. Congreso de la FATIDA, se tomó contacto con otras corrientes y luego de trabajosas conversaciones, se logró conformar lo que se llamó «la Comisión de los 20». Luego el gobierno entregó el edificio de la CGT —que estaba intervenida— a «los 20».

• Se llevó a cabo en julio, el tercer Congreso ordinario de la FATI en Bialet Masse (Córdoba).

1962: Con motivo del inicio de las negociaciones en la paritaria nacional, se dispuso la postergación del 4º Congreso ordinario. Fuertes discusiones con las patronales, asambleas y quites de colaboración. Finalmente se logró un 15% general y un 7% adicional, sujeto a «eficiencia». La OIT convocó a una Reunión Técnica Tripartita para la Industria Gráfica y Actividades Conexas. La FATI estuvo representada por S. Marotta y R. Stordeur. CGT: Se normalizó, siendo electo Secretario Adjunto Riego Ribas.


1963: Se realizó finalmente el Congreso ordinario, entre el 22 y 27 de abril. En mayo, S. Marotta solicitó licencia especial para pasar a integrar el directorio de la ex Caja de Periodistas y Gráficos. Lo reemplaza en la Secretaría General, Luis Danussi, que había sido resistido por parte de los directivos de Buenos Aires y el apoyo del interior.

Primera reunión de Secretarios Generales: En diciembre de este año, se realizó la primera reunión en la historia de nuestra Federación, de los Secretarios Generales de las filiales componentes, convocados para tratar un informe de las gestiones de paritaria, que estaban empantanadas por la cerrada oposición de las patronales y se autorizó a tomar medidas sindicales. Causó muy buen efecto esta primera reunión y fue el antecedente original para que años después se pudiera instalar en el Estatuto, el “Plenario de Secretarios Generales”.


1964: Se realizan reuniones zonales, con buenos resultados organizativos. Renuncia: la presenta S. Marotta, pues fue designado presidente de la ex Caja de Periodistas y Gráficos. Se renueva el convenio colectivo con un 35% de reajuste e incorporan algunas nuevas cláusulas como el vale de comida y subsidios, etc. Con muchas gestiones y hasta huelgas, se logró terminar con el odioso «descuento de zona» sobre los salarios básicos. Danussi y Stordeur son designados miembros del directorio de la Caja de Jubilaciones por los activos y Fernando Doumerc, por los pasivos.


1965: Se realizó el 5º Congreso ordinario. Tras un fuerte forcejeo dentro de Capital Federal es electo Danussi como Secretario General, con apoyo de los delegados del interior. Comienzan relaciones con otros gremios gráficos del exterior. Hay consolidación evidente de la mayoría de los sindicatos gráficos del país y va comenzando una renovación en los cuadros sindicales.

1966: Este fue un año de quiebre del gremio, sacudido por graves problemas internos en Buenos Aires, parte de cuyos dirigentes resiste el ascenso a Secretario General de Luis Danussi, que cuenta con el apoyo de casi todo el interior. Había serias diferencias en cuanto a los lineamientos de conducción y gestión, que se fueron acumulando en los años pasados. Con motivo de ello, se fracciona la tradicional «Lista Rosa», integrada por socialistas, anarquistas e independientes. Los que se apartan, forman la «Lista Blanca» y hacen una declaración de fondo (también son anarquistas y variantes socialistas y algunos agregados simpatizantes). Toda la crisis desatada lleva a Luis Danussi a presentar su renuncia a la Secretaría General de la FATI. Ella es aceptada y en mayo asume el cargo Hugo Núñez.

• Muere Riego Ribas: El 23 de mayo, a consecuencia de una apoplejía, fallece el ex Secretario General de la FGB y destacado miembro del Comité Central de la FATI (algunos dijeron que su ataque fue consecuencia de no poder soportar el drama que se vivía en el gremio capitalino). Era un hombre sencillo y honrado a carta cabal en todo, con fuerte sentido de clase y rechazo a las injusticias. Fue también Secretario General Adjunto de la CGT nacional, tras un acuerdo de unidad realizado entre los «Independientes» y las «62». Su muerte fue muy sentida, dentro y fuera de nuestro gremio, tras lo cual se precipitó un cambio total en la conducción. Ese año se produjo un golpe militar que instauró la dictadura de Onganía, con graves perjuicios para los trabajadores.

1967: Con motivo de las elecciones habidas en la ex FGB, en que se impuso estrechamente la «Lista Verde», peronistas históricos con Raymundo Ongaro como Secretario General y con algunos agregados de la «Lista Violeta» (desprendimiento anarquista), sobre la «Lista Rosa» y la «Blanca», en ese orden. Se procedió a elegir un nuevo Comité Central de la FATI, en el cual por primera vez en toda su historia, hombres representativos del interior pudieron entrar a formar parte del Secretariado Nacional. A ese fin hubo un acuerdo histórico entre los nuevos delegados de Capital Federal y la mayoría de los delegados del interior. Por ello, fue electo por primera vez Enrique Marano a la Secretaría General, quien había luchado denodadamente por la participación efectiva de las filiales en las decisiones a nivel nacional y no que ello fuera algo reservado en los hechos a un puñado de directivos capitalinos, o a lo sumo, con el apoyo aislado de algún dirigente de una o dos filiales. Después de 26 años de vida, se dio comienzo en serio a un «federalismo integrado», como lo indicara en aquel momento el nuevo Secretario General.

Luego de lo anterior, se firmó el convenio 1/67, que por la dictadura implantada, luego duró varios años. Estado económico: El cambio de directiva encontró a la FATI en estado calamitoso. El déficit total, alcanzaba a $ 1.708.274, producto del descalabro de la anterior gestión. Se dispusieron fuertes medidas de reorganización para normalizar esta grave situación.

• Se aprobó el «aporte extraordinario», que había sido propuesto varias veces por algunas filiales, a partir de una moción de Bahía Blanca (actual artículo 73). Asimismo, se aprobó la cuota básica sindical del 2% para incluir como otra cláusula de convenio. Ambos factores fueron, importante palanca de trabajo para la recuperación patrimonial y financiera de las filiales y su participación porcentual hacia la Federación, hecho que se verificó claramente en los balances a partir del año siguiente. También sirvió de base para que varias filiales pudieran comprar sus sedes propias, o mejorar y ampliar las que ya tenían.

 

 

1968: en enero de ese año, logra la FATI, entregar el primer ejemplar de su periódico propio, "PREGON de los Gráficos Argentinos". Era una antigua aspiración de los sindicatos componentes del interior, que nunca se podía concretar, sea por la crónica escacez de medios, como el poco interés de los directivos de Buenos Aires, que sostenían que le daban un espacio en su periódico "El Obrero Gráfico" y que eso era suficiente. En ese año, este lanzamiento fue considerado un gran paso adelante y la muestra del cumplimiento de una resolución de varios congresos de la Federación, a partir de mociones de diversos sindicatos del interior del país.

 

1969: Al realizarse el 6º Congreso ordinario en Bialet Massé (Córdoba), fuerzas policiales proceden a detener por orden del gobierno central a Raymundo Ongaro Secretario General de la ex FGB, el cual es llevado a Córdoba. Luego, en un operativo sin precedentes en nuestro país y en el mundo, se procede a detener y llevar también al Cabildo de Córdoba, a todos los casi setenta delegados congresales, apretados en pocos «celulares». Cayeron también apresados en la ciudad de Córdoba, otros directivos E. Marano, R. Assie, F. Yacunissi y J. Malvar, que estaban haciendo gestiones varias en esta emergencia y durante una jornada de paro total de actividades en esa provincia. Tras dos días la mayoría recuperó su libertad, quedando presos durante algunos meses Ongaro, Céliz, Alvarez, Cabrera, Villaflor y A. Fondevilla. La FATI y la FGB, fueron intervenidas por el gobierno nacional y se nombró a un ignoto coronel —Aquilino Merediz—, como interventor en ambas organizaciones, que tenían su sede en Paseo Colón 731, de Capital Federal.

El 7º Congreso ordinario había apurado sus sesiones, debido al asesinato del Secretario General de la UOM, Augusto T. Vandor, ocurrido en la propia sede de Seccional Buenos Aires, pero  pudo llegar a elegir el Consejo Directivo Nacional. Ello sirvió para que en cuanto se saliera del encierro, mientras los delegados en su mayoría pasaban por la Colonia a retirar sus ropas, los electos concurrían a la vieja casa de Artigas 60, sede de la Unión Obrera Gráfica Cordobesa, para tomar las primeras medidas, dispuestos a seguir con «la Organización». Se hizo la distribución de cargos que quedó así: Secretario General, Enrique Marano; Secretaria Adjunta, Alicia Fondevilla; Secretario de Actas, Oscar Berlingo; Tesorero, Francisco Yacunissi; Protesorero, Román Assie; Secretario de Acción Social, Juan C. Darwich; Secretario de Interior, Benigno J. Malvar; Secretario de Prensa, Roberto Aguirre; Secretario de Asuntos Exteriores, Raymundo Ongaro (preso). Vocales: Héctor Santana, Raúl Galeano, Carlos Muleiro y Julio Sandoval. Estos miembros pudieron reunirse pocas veces en conjunto, pues al estar intervenidas sus organizaciones, carecían de medios suficientes y aparte eran vigilados sus movimientos.

«Coordinación en la Resistencia»: Para afrontar toda la tarea necesaria en esa emergencia, en que aún permanecían miembros presos, hubo acuerdo pleno y mandato para que el Secretario General pudiera disponer todas las medidas e iniciativas posibles y convenientes, para mantener la cohesión y unidad de las filiales, con la esperanza siempre puesta en la futura recuperación de la FATI. De allí que se acuñó esa denominación, que sirvió para las comunicaciones internas durante todo el período de la intervención. Debe destacarse aquí la actitud noble y desinteresada del personal componente de la FATI, que se puso a disposición en todo momento, para colaborar en lo que estuviera a su alcance, a pesar de correr riesgos serios su continuidad laboral.

Se enviaron tres circulares, clasificadas con la letra «E», entre el 30-6-69 al 23-3-70. La acción de resistencia desarrollada, en la que dejó de abonarse las cotizaciones a la central y donde el interventor no tuvo correspondencia y fue aislado, posibilitó que finalmente el Ministerio de Trabajo dispusiera convocar a la normalización en abril de 1970, mediante un breve y formal Congreso «normalizador», al sólo efecto de elegir la directiva nacional que quedó así integrada: Secretario General, Enrique Marano; Secretario Adjunto, Francisco Calipo; Tesorero, Carlos Muleiro; Protesorero, Francisco Yacunissi; Secretario de Actas, Oscar Berlingo. Vocales titulares: José Villaflor, Antonio González, Juan Jardín, Haydée Savastano, Omar Galeano, Juan B. Malvar, Julio Sandoval y Alberto Arias. Suplentes: Dante Oberlin, Alfonso Cascio, Antonio Altamirano, Vicente Bianchi, Leandro Vallejos, Inocencio Facio, Fernando Espel, Florentino Arias y José N. Núñez. Revisores de cuentas: Daniel Carossi, Juan F. Sánchez y Osvaldo Antonelli.

La experiencia vivida durante el período de la intervención militar, en plena dictadura de Onganía, sirvió para retemplar los espíritus y la acción sindical. Todo ello quedó demostrado en los Plenarios de Secretarios Generales, en los que se hicieron presentes en gran cantidad los representantes de las filiales y una renovada acción gremial.

 1971: Un Plenario de Secretarios Generales realizado en Córdoba el 9 de julio con motivo del 30º aniversario de la FATI, consideró como tercer punto «Futura sede de la FATI». Se resolvió facultar al Comité Central para tramitar la compra de una sede y nombró una comisión de cinco miembros para ayudar a la evaluación necesaria fueron los compañeros Pacheco, Carossi, Parisi, Rementería y Céliz. Como dato llamativo, la FGB había propuesto venderle a la FATI en la suma simbólica de un peso, el octavo piso de Paseo Colón 731. El plenario no aceptó esa oferta y resolvió continuar con la compra a valores de mercado inmobiliario. Este fue un gesto de dignidad de los delegados del interior, que creyeron ver una dádiva y querían cortar el cordón umbilical de dependencia total que la Federación había tenido hasta entonces con la filial Capital Federal. El 11-12-71, otro plenario aprobó el informe de la compra del inmueble de San José 715 de Capital Federal, con un voto de aplauso por el éxito obtenido. En ese mismo plenario se publicó un documento fijando posición nuevamente sobre la detención de Raymundo Ongaro y contra la dictadura, bajo el título «¿Quiénes son los que están en connivencia con el gobierno?». Allí se denunciaba a los dirigentes «colaboracionistas» y se reclamó por la inmediata libertad de Raymundo Ongaro y Agustín Tosco, presos en Devoto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.

• Reuniones zonales y renovación de convenio: Este fue un año muy activo por las reuniones zonales realizadas, que sirvieron para fortalecer a la organización y actividad sindical, que permitieron luego culminar positivamente la gestión para la renovación del convenio de trabajo. Se firmó el 21 de abril el CCT 6/71, previa aprobación por la asamblea de Capital Federal y el Plenario de Secretarios Generales de las filiales del interior, abarcando a trabajadores del sector obra y diarios y revistas. El balance del año dio un superávit de 22.241,72 pesos.

1972: Se inició la mudanza de todos los enseres, muebles útiles y documentos de la FATI a la sede propia de San José 715. Ello fue realizado el día de Reyes, el 6 de enero, con la colaboración especial del personal de la Federación, compañeros Narciso Vázquez y Mirna Romero y los directivos Marano, Muleiro y Yacunissi (eran tiempos en que había que poner mucho esfuerzo y compromiso personal para llevar adelante la tarea sindical). La crónica registra que la inauguración oficial se realizó el 18 de marzo de ese año, con la presencia de los Secretarios Generales, delegados de filiales, miembros del Comité Central y algunos pocos invitados especiales. Ongaro y Fondevilla no asistieron. Todo un signo...
Este año marcó otro período de inflexión en la historia del gremio gráfico nacional, ya que se produjo la división del mismo, durante el octavo Congreso ordinario.
Hacía tiempo que se notaban crecientes diferencias entre los principales dirigentes de Capital Federal y del interior, por lineamientos de la conducción sindical y aspectos políticos públicos. Los primeros, sostenían que los sindicatos eran cosas del pasado y había que crear otro tipo de organizaciones que albergaran al activismo permanente, en donde podía justificarse todo en función de la lucha; los segundos, mantenían el concepto que los sindicatos seguían siendo una herramienta válida de los trabajadores, con sus propias normas internas, resueltas por los cuerpos orgánicos pertinentes, a los cuales había que sujetarse y respetar y que a pesar de los cambios operados, los gremios obreros, actualizados, sí, deberían tener vida aún mucho más allá del año dos mil. Estas diferencias, se demostraban en la práctica en la actividad sindical orgánica y de las gestiones intra sindical y extra gremial, a pesar de esfuerzos de los dirigentes de la FATIDA porque las cosas no pasaran a mayores. Puede afirmarse que en el Plenario de diciembre de 1971, quedó patentizado que se había llegado a un punto de no retorno en las dos posiciones, en donde se discutió la política sindical y pública. Hubo necesidad de una votación y a pesar de los esfuerzos realizados por Ongaro, Capital Federal perdió la votación en su propia sede, sin que se produjeran abstenciones, en aquel sábado histórico y hasta llegaron a retirarse antes de terminarse ese Plenario.

 Ruptura de la unidad: Realizado en Bialet Massé, el 8º Congreso ordinario, hubo toda clase de anormalidades, desde exhibición de armas y tiro al blanco en el parque, hasta compra de voluntades de algunos delegados por parte de los de la FGB. Mandaron un emisario a buscar dinero en efectivo a Buenos Aires, pues había que «arreglar» al inspector del Ministerio (fue famoso por un tiempo el «portafolio negro de García»). En el interín, en Buenos Aires cinco personas armadas, encabezadas por Pedro Ranelli, ex Secretario de Organización de la FGB y Raúl Folla, coparon la sede de la FATI, donde había un solo empleado. Se estaban adelantando a los acontecimientos. En tanto en el Congreso, las deliberaciones estuvieron suspendidas dos días, en procura de un acuerdo. Capital Federal (FGB) quería imponer su línea política y al efecto requería que Alicia Fondevilla estuviera en la Secretaría General, con el argumento teatral y engañoso, que así se daría el hecho histórico que en Argentina una mujer pasara a encabezar un gremio de nivel nacional. La gran mayoría de los delegados del interior, sostenía otra línea sindicalista y no sectaria y por ello quería mantener a Enrique Marano en la conducción. Visto el clima tenso que se vivía y el hecho que no había acuerdo, con el agregado que se notaba que había en marcha el realizar una operación de elección falseada, 39 delegados de la mayoría de las filiales presentes, resolvieron retirarse de la Colonia y fueron a reunirse en la sede de la Gráfica Cordobesa.

Buenos Aires siguió con el simulacro, arregló con el inspector para el acta y proclamó la elección de Alicia Fondevilla. El Ministerio de Trabajo, que recibió la denuncia de estas maniobras, luego de hacer la investigación del caso, no reconoció esa elección y nombró un funcionario Delegado normalizador. Así, muy resumidamente expuesto, se dividió el gremio gráfico a nivel nacional.

 1973: Luego vino otra historia para recuperar la Federación y que se fueran los usurpadores por un lado y por otro, los funcionarios del Ministerio que habían prolongado por demás su instalación, sin producir ningún acto tendiente a normalizar la Federación. Esto se logró después de siete meses, al disponerse que un Plenario de Secretarios Generales, por vía de excepción, retomara la conducción de la FATI, designando un Comité Central interino, con Enrique Marano como Secretario General.

 

(Próximamente habrá de completarse esta síntesis con los años posteriores hasta el presente)

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